Al Horford: “Vine a los Celtics a Ganar un Título de la NBA”

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Omitiendo el caso de Kevin Durant, insuperable, sin duda el de Al Horford por los Boston Celtics pudo ser el fichaje del verano. Tras nueve temporadas en los Atlanta Hawks y de Playoffs inenturrimpidos óexcluyendo la 2014-- el pívot dominicano daba un paso hacia un proyecto ligeramente más ambicioso.

18 Ene 2017 0 comment   Enrique Bajo

Mientras parecía que el plan de los Hawks había tocado techo en 2015, llegando a finales de Conferencia, en Massachusetts se encuentran en pleno desarrollo. Con Brad Stevens, un entrenador joven y ambicioso al mando, Isaiah Thomas adentrándose en categoría All-Star, y otras piezas magníficas en la rotación óBradley, Smart, Crowder, Olynykó sólo les faltaba esa estrella que les diera el salto que necesitaban para empezar a soñar. Danny Ainge trató de soñar a lo súper grande, trayendo de una tacada a Horford y también a Durant. No pudo ser con el de OKC, pero eso no hizo el proyecto menos apetecible.

Los del trébol avanzan terceros y con paso firme en el Este, con su aliento calentando el cogote de los Raptors y a sólo tres victorias de los Cavaliers; de lejos, el equipo de su lado del país a batir.

El centro ha tenido a bien participar en una videoconferencia de prensa online para medios internacionales, entre los cuales ha estado nbamaniacs. Desde las oficinas de los Celtics y gracias al gran rendimiento de la App Zoom, hemos podido casi sentirnos en la misma mesa en la que se acomodaba jugador, que ha sido durante todo el rato, hay que decirlo, educación, buenas maneras y, lo que más nos gusta, sinceridad sin apenas tabúes ni exceso de protocolo o previsibilidad en las respuestas.

Lo nuevo

El cambio de aires lleva varias cosas implícitas. Más aún si aterrizas en un conjunto como es el del revolucionario Brad Stevens, que llegó a la NBA con hambre y ganas de cambiar cosas. Transcurridos casi tres meses de temporada, podríamos decir que Horford empieza a concluir su periodo de adaptación. Porque aunque en Boston se siga viendo rodeado de grandes jugadores, la aclimatación es una fase imposible de esquivar. Además, como él mismo nos cuenta, su rol está cambiando...

Que Stevens no estuviera entre los cinco mejores entrenadores de la temporada pasada tras ser, sin duda, una de las revelaciones, colocando a un equipo sin superestrellas en Playoffs, fue un palo. Sin embargo, es de lejos uno de los coach con más proyección de la liga, y sumamente joven además (40 años). Tampoco venía Horford de ser entrenado por un becario precisamente en Atlanta. Mike Budenholzer óde la escuela Popovichó es otro magnífico técnico.

Crea más jugadas

“Lo mejor de Stevens es su capacidad para hacer ajustes durante el partido, especialmente en el ataque. Ve cosas que nadie más ve en la cancha”, nos ha revelado el pívot.

En este mismo contexto hemos querido preguntarle por su rol, por su lugar en el equipo, ya que además de nuevo técnico sus compañeros de pintura han cambiado óa priori, la parcela en la que más ha perdido al irse de Atlanta, ya que compañeros como Millsap en los tableros pocos hay. Amir Johnson, Olynyk o Zeller simplemente están muy por debajoó“Ahora juego mucho más de tres, creo más jugadas y pasa mucho más el balón el balón por mis manos. Especialmente en los los últimos 15 partidos me he empezado a sentir más cómodo con mi rol, y voy entendiendo lo que Brad quiere de mí”.

Aspiraciones

”Sé que siempre se habla de picks (del draft), de reconstrucción,Ö. sin embargo yo quiero competir ya, ganar pronto. Son 10 años los que llevo en la NBA”.

Por si quedan dudas, no se ha andado con rodeos ni cumplidos.

“Estoy contento por el esfuerzo que ha hecho la franquicia por tenerme, pero lo que quiero es ganar, y para eso he venido. El objetivo es el campeonato”.

LA SELECCIÓN 

En el combinado nacional lógicamente ha sido la gran referencia durante la última década. Nos asegura que no ha cerrado ese capítulo, y que no descarta para nada, a sus 30 años, unirse a las eliminatorias para tratar de clasificar a su selección para la próxima Copa Mundial de Baloncesto FIBA, sita en China en 2019. No obstante puede respirar tranquilo; su posición está a buen —inmejorable— recaudo. . Karl-Anthony Towns, el pívot de los Timberwolves, nº1 del draft y de partida de nacimiento norteamericana pero con sangre dominicana, optó por el país caribeño y la defensa de sus colores y también de sus tableros. Ambos han compartido ya madera con la selección.

Un Horford en su cenit conocía en 2011 a un Towns adolescente pero que ya era lo suficientemente bueno como para ser reclamado por sus compatriotas. “Era muy jovencito, pero se veía ese potencial, aunque me sorprende lo rápido que ha mejorado. Es muy trabajador. Pero se ha establecido muy bien en la NBA.