Ley Hidrocarburos es un atraco al país

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Si sube sube y si baja sube mucho mas, no hay parámetros ni limites para frenar la escalada alcista de los precios de los combustibles cada viernes después de las 6 de la tarde en la República Dominicana, bajo la ley 112-00 sobre Hidrocarburos se convierte en una angustia nacional.

18 Mar 2011 0 comment   José Sánchez

 

La felicidad encuentra barreras cada semana  cuando crece la incertidumbre sobre cuál será el nuevo precio de los combustibles, el más caro de América  y del Caribe, bajo el alegato simple de reducir el consumo de los carburantes, haciendo su uso más racional, buscar nuevas alternativas que no dañen el medio ambiente y de poder honrar los compromisos financieros y mantener el crédito internacional, aunque para lograrlo tengan que exprimir al pueblo hasta el último centavo.

Esta ley de Hidrocarburos buscaba desde su origen garantizar estabilidad Macroeconómica para el crecimiento económico sostenido de la nación, valdría la pena analizar qué es la nación, quiénes la componen y cuáles son sus condiciones de vida; desde su implementación en el año 2000 no ha hecho más que aumentar el número de pobres y de empresas que han tenido que dejar sus operaciones por quiebra por no poder soportar los costos para competir con los productores internacionales quienes no tienen problemas con la variación del valor de la moneda y muy difícil reciban incrementos en los carburantes y además están respaldados por el libre comercio que los exonera del pago de impuestos aduanales.

Hasta ahora qué ha estado pasando con el presupuesto, gastos, finanzas de cada dominicano, lo único que ha ocurrido es inflación, avance de la pobreza extrema, desigualdades, los pobres más pobres y los ricos cada vez más ricos.

El Estado no debe seguir explotando al pueblo buscando recaudar dineros de manera desencadenen efectos adversos en cada individuo en forma directa como un medio para simular la palabra impuestos en adición, esto tiene otras implicaciones, las variaciones en incremento de los precios de los combustibles encarecen por vía de consecuencia los productos de la canasta de primera necesidad.

Qué hacer entonces con el precio de los pasajes cortos, largos, urbanos, rurales, el de los transportistas de rubros agrícolas, de materiales de construcción, qué hacer para mejorar la economía del consumidor final, todo recae sobre los sectores más deprimidos de la nación, afectando drásticamente a la llamada clase media, la más sufrida, está obligada a pagar todos los platos rotos.

Por qué imponer mas gravámenes al pueblo sobre el diferencial del Petróleo, a un Estado moderno corresponde controlar los precios de todos los productos promoviendo la estabilidad financiera nacional sin afectar ni sobrecargar en forma abusiva e indolente a los más pobres, siempre los costos son cargados al consumidor final, los ricos nunca lo asumen pues el negocio es siempre ganar.

Ver artículo 8 de la Ley de Hidrocarburos manda a la variación del precio cada semana, en función de los incrementos del precio del barril del crudo, ponderando el precio del dólar con relación al peso dominicano, es una barbaridad, no corresponde a la realidad nacional, peor aun los combustibles se evaporan, pierden volumen, calidad y además camioneros y dueños de estaciones roban un poco en adición, en perjuicio del consumidor final, usted paga 10 o 12 galones, en realidad no recibe la cantidad de galones pagados aunque la pantalla le diga que sí.

Esta ley ha creado todas las condiciones para atracar a los clientes sin oportunidad para defenderse, todo está diseñado para que usted y yo paguemos, eso es lo único que importa, paguemos todos los platos rotos por nuestros gobernantes han sido nuestros mandatarios han tenido el poder en  manos y el apoyo del congreso nacional, nuestros legisladores que solo han pensado en el ahora, lo que recibirán al momento de aprobar una nueva ley aunque solo sirva para hundir mucho mas nuestra isla.