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Oficiales del Buró Federal de Investigación (FBI) arrestaron a un presunto narcotraficante dominicano que contrató a dos sicarios a los que pretendía pagar con drogas para que asesinaran a un individuo que lo "tumbó con un material".
Según las autoridades, Jonathan Díaz, alias Tony, de 26 años, intentó pagar con cocaína y heroína para que los dos sicarios asesinaran a una persona que le había robado una cantidad indeterminada de drogas.

Pero las dos personas contratadas por Díaz para cometer el crimen eran en realidad dos informantes que trabajaban para el FBI en la unidad especial denominada Banda de la Fuerza de Tarea.

Díaz fue arrestado y fichado en la comisaría de Methuen, después de haber entregado a los dos informantes un revólver calibre 38 cargado con cinco rondas para que cometieran el asesinato y la orden explícita de "disparar en la cara" a la persona que le robó "el material", según se informó.

Después de pasar la noche en una celda de la comisaría de policía de Methuen, el dominicano fue llevado al Tribunal de Distrito de la ciudad de Boston, donde fue acusado formalmente con varios cargos relacionados con el uso de las instalaciones de comercio interestatal (uso de teléfonos celulares) en la comisión de asesinatos a sueldo. 

Si es declarado culpable, Díaz podría ser condenado a un máximo de 10 años de prisión y una multa de 250.000 dólares y tres años de libertad vigilada. 

Para lograr el arresto del presunto narcotraficante dominicano las autoridades informaron que montaron un operativo que contó con la cooperación de varios oficiales de la policía estatal y alguaciles del condado de Essex, bajo la coordinación del FBI.

De acuerdo a la información suministrada por las autoridades, la investigación se inició el 25 de febrero cuando uno de los informantes contratados por Díaz para que asesinara a la persona que lo había tumbado con la droga, se reunió con los agentes para informarles de la oferta que había recibió dos días antes de parte del dominicano.

Según las autoridades, en tres ocasiones los dos informantes, que ahora son los testigos estrellas que utilizará la fiscalía federal en el caso contra el criollo, recibieron pequeñas cantidades de cocaína y heroína de parte de Díaz en las reuniones que se registraron en relación con el complot de asesinato a sueldo.

Díaz también explicó que el objetivo era un intermediario que le servía de conexión con sus suplidores y que debía entregarle una cantidad indeterminada de drogas, pero según narró a los informantes, el intermediario le entregó el "material" con 100 gramos menos.

En una declaración jurada de 16 páginas, el agente especial del FBI, Daniel R. Romanzo escribió que "Díaz dijo que el objetivo había robado" 100 gramos de la droga que le enviaron sus suplidores. Díaz también explicó que nadie va a saber de ese tumbe que me dio el intermediario."

El dominicano firmó un formulario de consentimiento por escrito, comprometiéndose a hablar con los agentes del FBI y admitiendo que había sostenido varias reuniones con los informantes, a quienes, aproximadamente 30 minutos antes de su detención, proporcionó un revólver con el que se supone asesinarían al "tumbador".

De acuerdo a la declaración jurada del agente especial Romanzo, Díaz también admitió haber entregado a los informantes del FBI varias porciones de cocaína y de heroína, con un valor en la calle de unos 3,000 dólares 

Romanzo afirmó que Díaz declaró que los estupefacientes eran para su uso personal y
negó ser un traficante de drogas y haber contratado a los informantes para que mataran a su intermediario.

La evidencia con que cuentan las autoridades en contra de Díaz incluye grabaciones de audio y video de sus conversaciones con los informantes que cooperaron con los agentes federales, pequeñas cantidades de cocaína y la heroína, un revólver y cuatro teléfonos celulares que fueron utilizados supuestamente para planificar el asesinato.