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En lo que se considera el más duro golpe contra los distribuidores de drogas en el área de Búfalo y de Las Cataratas del Niágara, las autoridades de Nueva York arrestaron a diez individuos acusados de dirigir una red que se dedicaba a traficar con cocaína y con medicamentos legalmente controlados.



Por medio de un comunicado de prensa, la fiscalía de La Gran Manzana indicó que el arresto de estos individuos se logró gracias a una operación conjunta en la que participaron varias agencias del orden, entre los que se citan, la Policía Estatal, agentes del Departamento del Sheriff del Condado de Erie y el Departamento de Policía de Búfalo.

En el exitoso operativo dirigido por la oficina del Fiscal General Eric T. Schneiderman, participaron también, varios investigadores en coordinación con los abogados de la Unidad Contra el Crimen Organizado de la Fiscalía General (OCTF, por sus siglas en Inglés), gracias a lo cual, se pudo recopilar pruebas en contra de los 10 principales cabecillas de esta organizada red de distribución de píldoras narcóticas y cocaína. 

Según las autoridades neoyorkinas, la investigación se centró en la venta y re-venta de medicamentos que requieren recetas, como Suboxone y Lortab, dos medicamentos de uso general que son recetados por algunos médicos para controlar la adicción y el dolor de drogadictos y que estaban siendo revendidos en las calles por la suma 10 o 15 dólares cada píldora.

Suboxone es una preparación narcótica que se utiliza en el tratamiento de las personas que sufren de una adicción a los opiáceos, mientras que Lortab es un analgésico narcótico que sirve para tratar a pacientes que sufren dolor severo o moderado.

Estas preparaciones narcóticas se despachan sólo con receta médica y se identifican como sustancias controladas por la Ley de Salud Pública del Estado de Nueva York. 

De acuerdo con el comunicado, esta es la segunda gran red de distribución de drogas desmantelada por una operación policial conjunta en menos de dos semanas.

Hablando sobre el operativo, el fiscal manifestó que "Como dije hace dos semanas cuando se anunció el más duro golpe a la distribución de heroína en la historia de Búfalo, la Fiscalía General continuará atacando a los traficantes de drogas para mantener a nuestras comunidades seguras".

"No importa cuántas investigaciones se necesiten, vamos a seguir trabajando para sacar las drogas de las calles para que ya no puedan causar estragos a nuestros residentes", aseguró Schneiderman. 

Las autoridades señalaron a los italianos Michael Fiorello, de 30 años, y Louis Viggato, de 29, como los dos principales cabecillas de la red criminal.

Los otros arrestados en el operativo son: Maurice Giles, de 34 años; Dave Novak, de 29; Tony Winans, 27; Richard Koltoniak, 26; Dennis Failey, 55; Angelo Costantino, 25; Jackie Gilbert, 21; todos residentes de Búfalo, y William Franz, de 32 años, quien, según las autoridades, reside en la zona de las Cataratas del Niágara.

La Fiscalía General de Nueva York informó que la investigación puso de manifiesto que Fiorello y Viggato ganaban dinero mediante la obtención de los medicamentos a través de recetas y luego vendían las píldoras individualmente. 

Por su parte, el alcalde de Búfalo, Byron Brown, elogió los resultados del operativo y agradeció el esfuerzo del Fiscal General Schneiderman por mantener las calles de la ciudad limpia de drogas y de traficantes.

En ese sentido, el primer ejecutivo municipal de Búfalo, manifestó que "La ciudad se complace en continuar nuestra alianza con agencias locales, estatales y federales para acabar con las drogas en nuestras calles".

Otro que tuvo palabras emotivas para el trabajo dirigido por la fiscalía neoyorkina, fue el Superintendente de la Policía del Estado de Nueva York, Joseph A. D'Amico, quien expresó que: "Este exitoso esfuerzo de investigación conjunta, capturó a estas personas en una nueva tendencia en el uso indebido de drogas, la venta ilícita de medicamentos que requieren receta".

Según el expediente acusatorio de la fiscalía de Nueva York, Fiorello, Viggato, y los demás acusados, participaron en una conspiración en marcha para obtener las recetas de Suboxone y Lortab; compraron los medicamentos y los revendieron en las calles. El dinero obtenido de la venta, se utilizaba para comprar y revender cocaína y otras drogas.


Los co-conspiradores, en su mayoría, reciben beneficios de farmacia de Medicaid, por lo que la mayor parte del costo de Suboxone y Lortab fue pagado por el programa de Medicaid, según las autoridades.

La acusación indica que Fiorello y el nombrado Richard Koltoniak entrenaron a varios adictos del área para que exageraran sus síntomas de adicción a los opiáceos con sus médicos, con el fin de obtener la máxima prescripción Suboxone. 

La investigación reveló que Fiorello y Koltoniak obtenían la orina de los varones adultos jóvenes para presentar a sus médicos a fin de crear la falsa impresión de que estaban de acuerdo con los lineamientos establecidos para obtener una receta para Suboxone.

Las agencias de policía que participaron en esta investigación emplearon métodos de vigilancia electrónicos y físicos, junto con las técnicas policiales tradicionales de investigación para identificar a los conspiradores y para reunir pruebas que condujeron a la acusación.

Durante el curso de la investigación, Louis Viggato, en cuatro ocasiones distintas, vendió media onza de cocaína a investigadores encubiertos de OCTF y a la Policía Estatal de Nueva York.