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Santo Domingo.- Nadie se burla mejor de George W. Bush que él mismo. Al hablar ayer sobre su vida luego de la presidencia de Estados Unidos, durante el conversatorio “La importancia de la educación y crisis económica”, organizado por Emprendedores, dijo: “Para gran sorpresa de algunos escribí un libro.

Algunos pensaban que no podía ni siquiera leer uno”.

Llano, directo, chistoso, el expresidente norteamericano, mejor conocido por iniciar la guerra en Irak e impulsar la estrategia de ataque preventivo, enfatizó sobre el programa “Que ningún niño se quede atrás” (No Child Left Behind), de 2001, que promovió la investigación científica de la calidad de la enseñanza y la aplicación de técnicas de la empresa como la recompensa basada en resultados.

“El futuro es sombrío sin educación”, dijo Bush, quien respondió durante todo el acto a preguntas de la periodista Alicia Ortega.

“Un compromiso con los recursos es vital, pero un compromiso con la excelencia es indispensable. No sirve de nada poner dinero en un sistema fallido”.

Para Bush, durante cuyo mandato fue firmado el tratado de libre comercio de Centro América y República Dominicana con EE. UU., el DR-Cafta, las bases para que Latinoamérica tenga un mejor porvenir van más allá de las mejoras educativas.

Hace falta -afirmó- enfatizar la importancia del mercado y la libre empresa y atacar la corrupción.

“No hay nada que corroa más el espíritu de una nación que saber que hay gente enriqueciéndose como resultado de su influencia”, dijo el exmandatario, cuyo vicepresidente Richard “Dick” Cheney se vio involucrado en un controvertido contrato petrolero otorgado a la empresa Halliburton.

Cero interés en el poder 

Miembro de una familia de políticos exitosos -su abuelo, Prescott Bush, fue senador de Connecticut; su padre, presidente de Estados Unidos, y su hermano Jeb, gobernador de Florida-. “W.”, como le llaman en casa, dice no extrañar para nada la presidencia ni las campañas electorales: “Cuando tu tiempo se acaba, te largas... Es como arrastrarse fuera de un pantano. No quiero volver a entrar”. 

EL 11 DE SEPTIEMBRE CAMBIÓ SU MANDATO

George W. Bush teme que el tiempo borre de la memoria colectiva las lecciones aprendidas tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. “Dentro de un tiempo será recordado como un hecho histórico, como pasa con Pearl Harbor”.

Bush rememoró en voz alta su reacción ante la información de que un avión había chocado contra una de las torres gemelas. “Pensé que se trataba de un terrible accidente.

Cuando me informaron del segundo avión supe que América (EE. UU.) estaba siendo atacada”. Pero cuando le avisaron que un tercer avión había impactado el Pentágono: “Esto era una declaración de guerra”.

Y lo que comenzó como un hermoso día en el que se trasladó a Florida a promover su reforma educativa se convirtió en la fecha en que el mundo cambió.

Bush no se arrepiente de las controvertidas decisiones que tomó en esos momentos y asegura que las repetiría si fuera necesario, incluida la llamada “Doctrina de Bush” que incluye la acción militar preventiva y la “diseminación” de la democracia por el mundo (especialmente el mundo árabe).

Aprovechó el escenario para dar su versión de la criticada escena en la que, cuando es informado de los ataques, se queda sentado escuchando durante unos siete minutos escuchando la lectura de los niños. “Cuando todo el mundo comenzó a recibir llamadas sobre lo que había ocurrido... fue como ver una película muda, solo que en esta se escuchaba una voz infantil... No podía mostrar pánico, esa fue mi primera decisión”. 

LAS ELECCIONES DEL PRÓXIMO MARTES 6 

”Tengo cero interés por la fama y el poder”, dijo George W. Bush ayer.

El expresidente de Estados Unidos afirmó que el papel de un exmandatario no es “estar haciendo política y hablando mal de su sucesor”, en lo que pareció una alusión al trabajo de campaña que ha estado realizando el expresidente Bill Clinton en favor de la campaña reeleccionista de Barack Obama. “Sí puedo decirles que no voy a votar por ese tipo el martes”, dijo en tono jocoso.

Bush, que se considera “un experto en contiendas apretadas” dijo que no sabe quién ganará las elecciones presidenciales.

El exmandatario consideró que la campaña se ha enfocado demasiado en el déficit y muy poco en lo que considera fundamental para mover la economía: el crecimiento del sector privado y el apoyo a este para que sea el generador de empleos.

“Estas elecciones son sobre la economía”, afirmó Bush, para quien el paso del huracán Sandy no cambiará mucho la dinámica. “Ya la mayoría de la gente sabe por quién votará”. 

MUJERES LIDERARÁN LA LIBERACIÓN

Encantado con que la democracia se esté enraizando en Oriente Próximo. “El deseo de ser libre es universal”, afirmó quien fuera presidente de Estados Unidos de 2001 a 2009.

“Creo que las mujeres liderarán la liberación de Oriente Próximo, y por esto estamos apoyando a las mujeres en Egipto”.

Pasando revista a los sucesos desencadenados por la llamada “Primavera árabe”, Bush atribuye mucho del impulso democrático a lo que se conoció como “Doctrina Bush” que incluía la “diseminación de democracia” como forma de combatir el terrorismo.

“En Túnez se cansaron de un gobierno corrupto; en Iraq logramos instalar una democracia funcional.

En Siria, la gente está inspirada por Túnez”, dijo.

Enfocó su mayor preocupación hacia Irán, país que calificó de “expertador de terrorismo” y una “amenaza para la paz”.

Aseguró que los temas religiosos no tienen nada que ver con sus decisiones. “Creo en una separación 100% entre la iglesia y el Estado...

nadie puede ser juzgado por su forma de adorar. Creo en la libertad de cultos”. 

LIBRE EMPRESA Y SECTOR PRIVADO

Un gobierno pequeño, que sirva -junto al Congreso- para ayudar a traer vigor y crecimiento al sector privado debe ser la meta de todo presidente, afirmó George W.

Bush durante el conversatorio “La importancia de la educación y crisis económica”.

“Tiene que haber menos impuestos, certeza sobre el sistema regulatorio...

se necesita fortalecer al sector privado para salir de la crisis”, dijo Bush, que se confesó un creyente ferviente en el libre comercio como herramienta para lograr el desarrollo económico de los países “en vez del asistencialismo”.

El exmandatario reflexionó sobre el “salvataje bancario” que aprobó por unos 700 billones de dólares y que luego fue reducido en la presente administración de Obama a 475 billones de dólares. “El libre mercado es la esencia de la demoracia y la mejor manera para distribuir bienes... pero estaba fallando”. Bush contó como el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, diseñaron un plan para evitar una nueva Gran Depresión. “Confié en ellos y actué”.

EL IMPACTO DE KATRINA

En 2005, el huracán Katrina vino a sacudir a un mandatario sumido en la guerra contra el terrorismo.

Bush recordó las críticas sobre su actuación ante la tragedia humanitaria causada por Katrina como algunas de las que más le enfurecieron durante su mandato.

“Hicieron ver como que a mí no me importaban los negros, y eso me enfureció”. “Lo que pasa con una gran tormenta es que los gobiernos locales deben tener el liderazgo...

si llegas demasiado temprano, la policía y los bomberos se dedican a cuidarte en vez de atender a las personas que realmente lo necesitan”.

El manejo de las inundaciones en Nueva Orleans, considerado demasiado lento, trajo a Bush las más severas críticas. “El trabajo inicial deben hacerlo los gobernadores. Luego entra el Gobierno Federal. Eso fue lo que falló en Nueva Orleans”, argumentó el exmandatario de EE. UU.

02/11/2012