Paradigmas: ¿La Bancarrota del Pensamiento Social Dominicano?

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Santo Domingo, DN, RD:- En un artículo titulado: “La bancarrota del pensamiento social dominicano”, el Dr. Haroldo Dilla Alfonso ha realizado un balance sobre la crisis de la reflexión y la investigación social en la República Dominicana.

28 Oct 2016 0 comment   Leonardo Díaz/Paradigmas

El autor compara la realidad académica de hace tres décadas con nuestro presente, señalando que la atmósfera esperanzadora de reflexión social generada en esos años se ha difuminado ante la desaparición de los espacios institucionales que posibilitaban el ejercicio intelectual crítico.

El Dr. Alfonso acierta al señalar como factores determinantes de la situación descrita la estratégica restricción de los fondos de investigación social para las instituciones de educación superior de los países de alto desarrollo económico en detrimento de las naciones del denominado “tercer mundo”.

Agrego, en el marco de un paradigma que, tanto en el occidente desarrollado como en el subdesarrollado, promueve los saberes de la rentabilidad señalando los saberes que fomentan la actitud crítica como “improductivos”.

El autor del referido artículo agrega las particularidades de la sociedad dominicana que contribuyen a la crisis de la reflexión y la investigación social. A la “colonización mercantil de la vida cotidiana y de la academia, y del consumismo que impele a la clase media a buscar la forma de adquirir los símbolos de un status superior” –en muchos casos, ni siquiera se trata de búsqueda de status, sino de mera sobrevivencia- se suma la poca preocupación del Estado dominicano por la investigación social, puesto que se ha sumado al tren neoliberal que entiende el saber meramente con fines utilitarios.

Por otra parte, es acertado afirmar también que espacios con el compromiso de realizar la reflexión social académica, como la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se encuentra sumergida en una crisis estructural de politiquería y de inercia intelectual, a pesar de los esfuerzos que se realizan desde determinadas escuelas por organizar espacios de reflexión crítica como son: filosofía, economía, historia y antropología.

La atmósfera neoliberal imperante hace que las universidades privadas de primera línea hayan adoptado el concepto de universidad como “empresa”. Desde esta perspectiva, se destruyen los fundamentos de la universidad, que se convierte en una organización proveedora de servicios para clientes y en un mero centro de captación de recursos.

Usualmente, estos recursos no pueden captarse con proyectos de investigación necesarios para comprender la realidad social de nuestro país y de nuestro continente. Por el contrario, los fondos irán para investigaciones puntuales, generalmente de carácter empírico, importantes desde el punto de vista de un pequeño nicho del conocimiento, pero que dejan nuestra estructura social, espiritualmente empobrecedora, intacta.

En este sentido, coincido con la postura del Dr. Alfonso de que es hora de iniciar el debate sobre esta problemática. A lo que agrego, debemos seguir haciendo resistencia desde nuestros micro-espacios, pensando contra-corriente, organizando espacios de reflexión, sino queremos terminar condenados a ser una selva de rascacielos y yipetas.