Desde el Municipio: Bien por la Pastoral de La Altagracia

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El pueblo dominicano  es devoto del cristianismo por fe y convicción. Entre las diversas iglesias cristianas, la católica  es la predominante, por tradición y por el aún vigente Concordato (firmado en 1954) entre la Santa Sede y el Estado dominicano.

22 Ene 2018 0 comment   Juan López

A las prédicas diarias  de los sacerdotes católicos, la Conferencia del Episcopado Dominicano le adicionó la costumbre de publicar, cada año,  diversos  pronunciamientos sobre los problemas y situaciones que afectan a nuestra sociedad a través de dos Cartas Pastorales.  

La primera Pastoral la dan a conocer  con motivo de las festividades del Día de La Altagracia (próximo al 21 de enero), mientras que la segunda se publica con motivo de la celebración de la Independencia Nacional, cerca al 27 de febrero. 

En cada Carta Pastoral los obispos católicos emiten sus opiniones—denuncias y llaman la atención a gobernantes y gobernados sobre los males que, conforme a sus percepciones, corroen los cimientos de la sociedad y reflejan actuaciones que niegan  los valores y principios de la buena convivencia cristiana.

En su Pastoral de La Altagracia de este año, nuestros obispos identifican los que, para ellos, son los diez principales problemas que debemos enfrentar: 

1. La violencia social e intrafamiliar, 2. El recurrente feminicidio, 3. Abusos de menores y tráfico de seres humanos, 4.  Las drogas y armas, 5. La corrupción, 6. La impunidad, 7. La manipulación de la administración de la justicia, 8. La falta de equidad en la distribución de los bienes, 9. La carencia de la solidaridad,  y 10. Todas las demás degradaciones sistemáticas de la vida o en contra de la dignidad humana. 

Sin lugar a dudas, esas diez situaciones están presentes en la cotidianidad de nuestro país y, directa o indirectamente,  flagelan la calidad de vida que se merece el pueblo dominicano. 

Esta  Carta Pastoral del Episcopado sería completa si nuestros obispos también se hubieran referido al conjunto de escándalos, tropelías y actos de violencia y pederastias cometidos por sacerdotes católicos, incluyendo al Nuncio Papal, violador de menores.

Por la entereza, humildad y capacidad autocrítica que se presume en los representantes de Dios, tenemos la esperanza de que, en la segunda Carta Pastoral de este año (en febrero), nuestros obispos asumirán el ejemplo que ofreció el Papa Francisco, en su reciente viaje a Chile y Perú, cuando criticó las acciones y pésimos comportamientos de sacerdotes y obispos, por lo cual pidió perdón en nombre de la dirigencia de la iglesia y feligresía católicas.

Si así lo hicieren, predicar con el ejemplo, entonces y sólo entonces, el fervor cristiano- católico del pueblo dominicano será más activo, fortalecerá su fe en los valores del cristianismo, incrementará su receptividad a las homilías de los sacerdotes y con firmeza promoverá el contenido de las próximas Cartas Pastorales que emita la Conferencia del Episcopado Dominicano.