La Megalomanía de un Pérfido

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Nuestra  patria  desde su existencia como Estado, ha terminado sucumbiendo ante los intereses personales y políticos de gobernantes que han actuado con total irresponsabilidad, en este caso describiremos  lo que verdaderamente llevo a la República Dominicana a ceder parte del territorio nacional a Haití.

13 May 2019 0 comment   Dayvi Lopez Vargas

Como estudioso de la historia, y contrario a lo que se cree del nacionalismo y patriotismo del general dictador Rafael L. Trujillo Molina, este se podría decir que ha sido el principal traidor a la Constitución y de los intereses nacionales del siglo XX, y esto básicamente debido a  su   perfil megalómano y por la permanencia en el poder del dictador más sangriento de toda América, con personalidad  descrita por el psiquiatra José Miguel Gómez Montero, en su  libro “Trujillo visto por un psiquiatra”: de solo amarse a sí mismo, con claros rasgos narcisistas, personalidad antisocial, psicópata, mostrando un patrón de obsesión con  la grandiosidad llegando a la megalomanía, podemos asegurar sin temor a equivocarnos, de que este ultimo trastorno lo llevo a  asumir  que él era el Estado, o sea, el Estado como una prolongación más de su poder omnipresente, este trastorno y no otro, fue que hizo que cediera parte del territorio nacional a las hordas haitianas, debido a que le fue ofrecido junto al presidente haitiano Sténio Vincent, el Premio Nobel de la Paz.

Quisiéramos destacar, que fue esta personalidad megalómana y narcisista, la que traiciono la república por vanos honores, debido a la ratificación del Protocolo de Revisión fronterizo del año 1936; luego de este acuerdo, el “general pérfido” clavo una daga a la sociedad dominicana con  serias consecuencias geopolíticas, geográficas e histórico-cultural. Debido a esta forma chabacana, personalista y mediocre de llevar la política internacional, hoy día nos costara  mucho sacrificio y mucha voluntad para poder lograr un incremento del nacionalismo colectivo, que permita lograr la república integral que defendió y  por la que tanto lucho el Padre de la Patria, general Juan Pablo Duarte y Diez.

El gran inicio de la trama ocurre, cuando el presidente de la República de Haití, Dr. Stenio Vincent y el presidente de la República Dominicana, Gral. Dr. Rafael L. Trujillo Molina, iniciaron desde el 18 de octubre  de 1933 en las ciudades de Dajabon y Ouanaminthe, conversaciones directas y personales con el objeto de delimitar la frontera, estas negociaciones se prosiguieron con éxito en la ciudad de Puerto Príncipe durante la visita realizada a Haití en noviembre de 1934 por el  presidente Trujillo Molina y concluyeron a principios del año 1935. Este   acuerdo esta registrado en  el (Comunicado Oficial Gacela Oficial N' 4773, del 9 de marzo de 1935).

Sin embargo, luego de terminado el acuerdo entre  el gobierno no democrático del general Rafael Trujillo Molina y contrario a la Constitución de la República, cuando prohíbe ceder territorio a otro país, luego de este acto pérfido, en víspera de estos acuerdos, la universidad estatal se dirigió a la Academia  Sueca quien es que designa los famosos Premios Nobel, esto en un oficio que concluía con estas palabras:

“En razón de los hechos expuestos, que evidencian que el actual presidente de la República Dominicana,  generalísimo doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, es persona calificada por su actuaciones durante el año 1935, para ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz, correspondiente al año 1936, los infrascritos profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santo Domingo, usando de la prerrogativa que les conceden los estatutos de la Fundación Nobel, solicitan del parlamento noruego que el premio Nobel de la Paz correspondientes al año  de 1936, le sea entregado al generalísimo doctor  etc...".

Tal parece, el sangriento dictador nunca recibió el pago por el acto indignante de  perfidia, y en represalia, su personalidad psicópata se hizo sentir  al dar inicio a la gran Masacre del Perejil  de 1937 contra nacionales haitianos, según Quentin Reynolds,  quien describe en su Introducción al libro de Hicks, que fueron muertos entre 15 y 20 mil haitianos. El referido premio  fue usado como anzuelo por la comunidad internacional para lograr sus fines, al final, se quedo el pérfido  sin premio y  perdió la patria las tierras ganadas por nuestros héroes.

Con la ratificación de este indignante Tratado Fronterizo, el general Trujillo incurrió en “perfidia”, anticonstitucional,  atentando  contra la   soberanía, contra el honor y la independencia del Estado, ya que se quiso aparentar buena fe, siendo acciones perversas en detrimento de la república. La complicidad  anti-nacional  del general Trujillo, no solo se vio evidenciada con estos acuerdos fronterizos, sino también con  las persecuciones  a los patriotas Gavilleros quienes fueron un verdadero dolor de cabeza para las tropas invasoras,  y donde se manifestó muy claramente su servil actitud a las tropas norteamericanas en la primera intervención a nuestro país.

Por último, que quede en el espíritu de cada lector, de que las dictaduras a la corta o a la larga son anti-nacionales y velan por el propio bienestar, más que por los intereses de la patria, por ello, cada día la sociedad dominicana debe cerrar el paso a cualquier tipo de gobierno que atente contra las leyes y costumbres nacionales, por ello aprovecho y concluyo con  la frase del referido psiquiatra Gómez Montero: “A los que conocieron a Trujillo y no lo entendieron. A los que creyeron conocerlo y lo justificaron. A los que desean conocerlo, sin juzgarlo y sin justificarlo. A las presentes y futuras generaciones para que no imiten este modelo de referencia social no sano, y menos, digno de imitar”.

Dayvi López Vargas, M.A.

Defensor de la Patria. Historiador y docente universitario.

(Las opiniones vertidas  son responsabilidad únicamente de su autor).