Mi Mayor Inversión

Destelao.com te informa:

“La gente con buen estado de ánimo son mejores en el razonamiento inductivo y en la solución creativa de problemas” Salovey

05 May 2016 0 comment
(0 votos)
  Aurys Cruz Jáquez
  • tamaño de la fuente

Hace tres semanas estuve hablando con un emprendedor cultural, es escritor-compositor. Hasta ahora solo vende sus canciones, pero su sueño es tener su propio estudio y cantar algunas de sus composiciones. Al igual que todos, ha pasado por momentos muy difíciles de superar, y de repente me miró fijo a los ojos y dijo: “En esos momentos no escribo… Me prometí a mí mismo no compartir sentimientos tan tristes y dolorosos”.

Desde entonces he estado pensando en lo que eso significa y recordé que Stephen Covey menciona la cuenta bancaria emocional en su obra maestra “Los 7 hábitos de la persona altamente efectiva”, en el cual afirma que la mejor inversión que podemos hacer es la de mejorarnos a nosotros mismos.

En el ámbito emprendedor solemos hablar de inversión económica y de tiempo, pero muy rara vez, por no afirmar que nunca, hablamos de la inversión emocional que necesitamos para poner en marcha una idea de negocio. Esa capacidad de superar el miedo a equivocarnos, de auto motivarnos cuando nadie cree en nosotros, de levantarnos luego de una caída o simplemente de pensar con la cabeza en frío antes de tomar una decisión.

Las características personales de un emprendedor son tan importantes que las Naciones Unidas tiene un programa llamado EMPRETEC, cuyo único objetivo es desarrollar 10 características identificadas en los empresarios de éxito y que se fundamenta en las investigaciones realizadas por el psicólogo David McClelland, de la Universidad de Harvard. Hoy en día, varios programas de desarrollo emprendedor internacionales lo utilizan dentro de sus metodologías con el fin de evaluar perfiles, entre ellas: Búsqueda de oportunidades e iniciativa, Correr riesgos calculados, Persistencia, Cumplimiento de compromisos, Persuasión y generación de redes de apoyo, Autoconfianza e independencia, entre otras.

Inversión emocional significa manejar mis emociones, y con ello, no actuar por sentimientos, sean estos de alegría, tristeza, frustración o por la pasión ciega y descontrolada. Significa invertir esperanza, trabajar a pesar de qué tan difícil sea el camino, creer en nosotros y en nuestra capacidad para lograr nuestras metas, dividir un gran sueño en pequeños pasos o etapas, calcular mis riesgos y saber que es posible que todo salga mal y tal vez sea necesario empezar una y otra vez aplicando lo aprendido en las experiencias pasadas. Es soportar los “no”, que nos cierren las puertas, superar los engaños que a veces aparecen en los negocios, la traición de aquellos en los que en algún momento hemos confiado, pararnos en el espejo y tener un diálogo sincero con nosotros mismos, simplemente es seguir adelante a pesar lo bien o mal que nos vaya.

Inversión emocional es mantener un ego sano, no sentirnos superior ni inferior a los demás, actuar con principios atados a nuestras creencias. Vencer la envidia de ver a otros tener éxito, sabiendo que nuestro momento también llegará.

Algunos tips para hacer una correcta inversión emocional son:

Conocernos a nosotros mismos, nuestras debilidades, fortalezas, miedos y sueños.

Tener un plan de vida definido, es nuestro mapa y si lo tenemos es mucho más fácil hacer ajustes.

Autoevaluación constante, nunca terminamos de crecer y aprender.

Cuidar la relación con nuestra familia y amigos, ellos serán nuestro soporte en momentos difíciles.

Llorar, sí, a veces es necesario limpiar el alma. Y los seres humanos tenemos esa capacidad de vaciar el alma a través de las lágrimas.

Aprenda del fracaso, si algo nos sale mal y no aprendemos, perdemos.

Sea fiel a sus principios y valores, el dinero se va, ellos nos mantienen en pie.

Hable con usted, si es posible tenga un diario. El diálogo interno fortalece el espíritu.

Tenga fe, para los cristianos, Dios es nuestra principal fuente de ella.

Dé a los demás, enseñe de sus experiencias, haga obras de caridad, juegue con los niños, visite hogares de ancianos…

Tenga conversaciones inteligentes y positivas, no se queje ni permita que nadie a su alrededor lo haga. Hablemos de nuestros sueños, de proyectos, aprendizajes y todo aquello que enriquezca nuestra mente y corazón.

Buena alimentación y ejercicio. Esto influye en nuestra salud emocional.

Tenga pequeños logros y prémiese.

Existen muchas otras formas, pero por ahora podemos lograr mucho con estas. Si eres emprendedor sabes de lo que hablo, y quisiera aprovechar para recordarte que todo parte de nosotros. Somos el principal activo de nuestras ideas, de nuestros sueños y metas. Somos nuestra primera inversión, administremos nuestras emociones y nuestras decisiones estarán basadas en la razón y no en los sentimientos.

A Emprender con pasión, determinación e inteligencia.