¡Cuidado, Puedes Tener un Enemigo en Casa!

Destelao.com te informa:

Es más contagiosa la mediocridad que el talento. José Ingenieros

Santo Domingo.- Es normal que cuando tenemos una empresa, emprendimiento o proyecto entren y salgan personas. Un 95% del capital humano que entra no lo hace porque cree en la visión, sino por sus intereses personales y económicos.

15 Dic 2016 0 comment
(0 votos)
  Aurys Cruz Jáquez
  • tamaño de la fuente

Hasta aquí todo es normal, aceptable y hasta recomendable. El problema serio viene cuando esos intereses ponen en riesgo la empresa. Es por eso que se definen los valores, tanto de la institución como de los individuos, pues son los que delimitan nuestro accionar. No podemos tener en nuestro equipo a personas mediocres, sin valores e integridad que solo trabajan por dinero.

Raíz de todos los males es el amor al dinero, dice la Biblia. Quienes lo aman harán cualquier cosa para obtenerlo, por eso la decisión de elegir quiénes nos acompañarán no debe ser un proceso a la ligera, basados solo en las apariencias. Debemos conocer su experiencia laboral, investigar por qué no está en su antiguo trabajo, cómo habla de sus antiguos jefes o de la institución, quiénes son sus familiares, qué valores tiene, cuáles son sus aspiraciones, entre muchos otros detalles que se pueden revelar en conversaciones previas.

Recordemos la escena de Steve Jobs, no porque sea el único, sino porque es el más fácil de validar por todos nosotros. Jobs busca a un experto en mercadeo, que más adelante determina que Apple tenía un solo problema que impedía su desarrollo: El propio Steve. Lo despiden, y como era el de la visión fue muy obvia su ausencia, y notorio su desarrollo con el diseño del Ipod.

A todos nos ha pasado, que nos topamos con la mediocridad de un empleado que quiere nuestro puesto, o por celos, solo quiere sacarnos del juego, es como tener un enemigo en casa. Empiezan las traiciones, el descrédito, el chisme y la hipocresía, obviamente de una manera muy sutil, y como es más fácil contagiar la mediocridad que los talentos, como dice José Ingenieros, terminan haciendo daño no solo a la institución, sino también a la integridad de sus compañeros.

¿Acaso no conocemos personas talentosas, esforzadas y con muchos conocimientos y contactos que no logra nada? ¿Acaso no nos preguntamos por qué si es tan bueno/a no tiene éxito o por lo menos está más avanzado en la vida? Son personas que se abren camino destruyendo el de los demás porque su baja autoestima les hace pensar que es la única forma de llegar, los veremos siempre en el mismo lugar, sin ningún logro personal ni profesional, y de lograrlo con sus artimañas los veremos desaparecer con rapidez. Son aduladores que empiezan alabándote y terminan traicionándote, que no se conforman con irse, deben convencer a otros de hacerlo, inestables emocional y laboralmente.

El peligro no está en las personas que se lleven, tal vez es lo mejor que pueden hacer, porque nadie quiere tener a su lado personas de doble ánimo, de carácter frágil y fácil de convencer, sin la madurez suficiente de enfrentar las crisis. El peligro está en la información que se pueda llevar, el conocimiento de las estrategias, proyectos e información confidencial de la institución, que dicho sea de paso es ilegal su divulgación. Conocen nuestras debilidades, y tienen herramientas para hacernos daño.

Emprendedores, no importa en la etapa que estemos, debemos cuidar a quienes elegimos para que nos acompañen, no elegir solo porque nos llevamos bien, o porque nos caemos bien. Elegir por valores, por experiencia laboral previa,  plan de vida,  talentos y porque es una persona confiable de carácter e integridad probada. Cuentas claras, todo escrito, constancia de todo, debemos estar preparados para cualquier cosa y esperar lo peor de cualquiera, es mejor que nos sorprendan a que nos decepcionen, el dinero no tiene amigos, y los actos fraudulentos son fáciles cuando no se tienen los controles de lugar.

En fin, si vemos a una persona que constantemente necesita dinero, diario tiene una situación, que pide con desesperación, que prefiere el sueldo dividido en mil partes porque no puede esperar la fecha de pago, o que lleva años sobreviviendo en vez de viviendo, sin poder encontrar un trabajo estable a pesar de su capacidad y trabajo duro: ¡Huye!

Todos trabajamos por dinero, pero algunos son capaces de lo impensable por conseguirlo.

¡A Emprender!