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El juicio violo el debido proceso constitucional y procesal penal. El mismo presenta debilidades estructurales.

En el juicio popular celebrado en el parque La Lira, de la capital, contra el ciudadano Leonel Fernández, si bien es cierto que se trata de un ensayo o un juicio penal de apariencia, no menos es cierto que el mismo debe cumplir ciertos requisitos mínimos de formas que sirven para los fines establecidos. 

Que el fiscal no sea de verdad, que el juez no sea de verdad y que los abogados no sean de verdad, todo esto es aceptable para los fines del mismo. Ahora lo que no puede ser de mentira o falso es la acusación, el delito y el cumplimiento de ciertas formalidades mínimas exigidas por la Constitución y un Juicio Penal. El no cumplimiento de tales formalidades aunque sea en apariencia lo convierte más bien en un circo de entretenimiento, que hacer algo que deje un mensaje o un propósito.

Donde fallo este juicio popular? Veamos!

En primer lugar, los jueces, es decir, quienes juzgaron al imputado, son jueces que promueven la protesta. O sea, no son jueces imparciales. Que es un requisito constitucional para poder impartir justicia. Un tribunal parcializado es un tribunal que no está en condiciones de juzgar a nadie. Ni siquiera de juego. Ya que su decisión estará contaminada y dirigida.

En segundo lugar, no hay un delito penal o un hecho que viole las leyes penales. Déficit fiscal o crisis económica no son conductas tipificadas como delitos. No son hechos que generan consecuencias penales para enjuiciar a una persona. Por lo tanto establecer sanciones penales por analogía está prohibido en virtud de la formula Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege.  Es decir, lex scripta, se necesita una ley que sea escrita que describa el delito a punir y su punición.

En tercer lugar, no se notifico la acusación penal al imputado, aunque de manera simbólica debió de notificarse los hechos penales al imputado para guardar la apariencia de derecho. A sí mismos, se juzgó al imputado sin su presencia física. Por lo menos algo que fingiera ser Leonel Fernández. No le dieron la oportunidad de hablar para ejercer su derecho de defensa. Le escogieron sus abogados defensores. La sentencia no fue precedida de la deliberación.

Un aspecto que no observaron los inquisidores fue que le juzgaron por hechos que supuestamente cometió en el primer gobierno de Leonel, 1996-2000. Eso  hace más de diez años que ocurrió. Para la ley penal los delitos prescriben a los 10 años. Es decir, que le juzgaron por aparentes delitos que ya no podían ser enjuiciados.

Del mismo modo le juzgaron por un sistema que ha sido derogado. El sistema inquisitivo fue eliminado tanto por la constitución como por la las leyes penales. El modelo para juzgar aunque sea de juego, es el sistema acusatorio. Que es modelo adoptado por la constitución.

Es por ello, que aunque pudo ser educativo el juicio no lo fue. El propósito de tal ensayo en vez, de aportar y dejar un mensaje a la clase política no surtió sus efectos. Por la razón de que lo distorsionaron y lo convirtieron en un circo para un pueblo, que para la época de los imperios de Roma y de Grecia cuando el gobierno tenía problemas económicos y crisis financieras le ofrecían circo y pan al pueblo para su debido entretenimiento. La diferencia aquí es que quien promueve  el circo no es el emperador ni el gobierno sino una facción minoritaria del pueblo. Claro con derecho hacerlo.