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El delito de lavado de activos, también llamado lavado de capitales está regulado en la Republica Dominicana por la ley 72-02 sobre lavado de activos provenientes del tráfico ilícito de sustancias controladas y otras infracciones graves.

El blanqueo de dinero, también conocido en algunos países como lavado de dinero, lavado de capitales, lavado de activos, blanqueo de capitales o legitimación de capitales es el proceso a través del cual es encubierto el origen de los fondos generados mediante el ejercicio de algunas actividades ilegales o criminales narcotráfico o estupefacientes, contrabando de armas, corrupción, desfalco, fraude fiscal, tráfico de seres humanos, robo de vehículos, falsificación de monedas, prostitución, malversación pública, extorsión, secuestro, trabajo ilegal, piratería y terrorismo. El objetivo de la operación, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los fondos o activos obtenidos a través de actividades ilícitas aparezcan como el fruto de actividades legítimas y circulen sin problemas en el sistema financiero.

El articulo 3 de la ley 72-02 describe cuándo, cómo y quién puede cometer este delito, en consecuencia establece que: A los fines de la presente ley, incurre en lavado de activos la persona que, a sabiendas de que los bienes/ fondos e instrumentos son el producto de una infracción grave:

a) Convierta/ transfiera/ transporte/ adquiera/posea/ tenga/ utilice o administre dichos bienes;

b) Oculte/ encubra o impida la determinación real/ la naturaleza/ el origen/ la ubicación/ el destino, el movimiento o la propiedad de dichos bienes o de derechos relativos a tales bienes;

c) Se asocie/ otorgue asistencia/ incite/ facilite/asesore en la comisión de alguna de las infracciones tipificadas en este articulo, así como a eludir las consecuencias jurídicas de sus acciones.

La cantidad de verbos que recoge esta legislación son numerosos. Sin embargo, el legislador condiciona que el autor de este hecho penal tiene que cumplir dos requisitos para su materialización. A saber:

Que el autor tenga conocimiento o sepa que los bienes o fondos son el resultado de un hecho penal grave. Esto significa según los dispone la ley, que si el autor no sabe cuál es el origen de ese dinero o más bien no tiene conocimiento de que dicho dinero es producto de un delito, no se le puede imputar el delito de lavado de activos. Toda vez que el delito precedente no existe y no se ha demostrado en los tribunales penales que los donantes fueron condenados por lavado de activo.

La otra exigencia es que el delito de donde provenga el dinero sucio sea de una infracción grave. Las infracciones graves son aquellas conductas que el legislador seleccionó y que se encuentran señaladas en el articulo 1 numeral 7 de la ley de lavados de activos, y los delitos cuyas penas no sean menor de tres años. Para el presente caso ningunos de los donantes ha sido condenado por haber cometido una de las infracciones graves indicadas en la ley 72-02 sobre lavado de activos.

Por otro lado la persona imputada en la querella de marras para configurarse que cometió delito de lavado debió de darle apariencia de legalidad al dinero supuestamente ilícito que dicen los querellantes, toda vez que el querellado utilizó las herramientas que presenta el sistema financiero nacional.

El Estado Dominicano por intermediación del Ministerio Público tendrá que demostrar que Funglode y la persona del ex presidente Fernández lavaron dinero, que quienes donaron dinero lo obtuvieron por actividades ilícitas y que el ex presidente tenía pleno conocimiento de tales actividades penales.

En otro sentido, el bien jurídico tutelado cuando se prohíbe lavar dinero es proteger el sistema socio-económico o la libre competencia. Este bien cuando se ve afectado por el lavado de capitales cae dentro de los delitos de acción pública cuya atención le corresponde según el sistema jurídico dominicano al Estado Dominicano. Ninguna persona individual tiene legitimación procesal activa para querellarse ni perseguir una afectación al sistema socio-económico o la libre competencia.  

Como se puede apreciar, este delito resulta ser un hecho que no reúne los elementos constitutivos del tipo penal que describe la ley de lavado de activos. Su materialización no puede configurarse como tipo penal en la persona del querellado.

Según la Guía de Referencia para el Anti-lavado de Activos y la Lucha Contra el Financiamiento del Terrorismo del Banco Mundial, el lavado de activos puede definirse de varias maneras. La mayoría de los países aceptan la definición aprobada por la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas (Convención de Viena, 1988) y la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo, 2000) como: 

•La conversión o la transferencia de bienes, a sabiendas de que tales bienes proceden de alguno o algunos de los delitos de narcotráfico, o de un acto de participación en tal delito o delitos, con objeto de ocultar o encubrir el origen ilícito de los bienes o de ayudar a cualquier persona que participe en la comisión de tal delito o delitos a eludir las consecuencias jurídicas de sus acciones; 

•La ocultación o el encubrimiento de la naturaleza, el origen, la ubicación, el destino, el movimiento o la propiedad de bienes, o de derechos relativos a tales bienes, a sabiendas de que proceden de un delito o delitos, o de un acto de participación en tal delito o delitos; y 

•La adquisición, posesión o utilización de bienes, a sabiendas, en el momento de recibirlos, de que tales bienes proceden de un delito o delitos, o de un acto de participación en tal delito o delitos. 1 

El Grupo de Acción Financiera (GAFI), reconocido como el organismo internacional que establece los estándares para los esfuerzos de anti lavado de activos, define el término Lavado de Activos de manera concisa, como el procesamiento de ingresos delictivos a fin de encubrir su origen ilegal, con el objeto de legitimar las ganancias ilícitas de la delincuencia. 

Un delito subyacente del lavado de activos es la actividad delictiva que ha generado ganancias, las cuales al ser blanqueadas dan como resultado el delito del lavado de activos. Según sus condiciones, la Convención de Viena limita los delitos subyacentes a los delitos relacionados con el narcotráfico. Como consecuencia de esto, los delitos no relacionados con el narcotráfico, como la evasión de impuestos, el fraude, el secuestro y el robo por ejemplo, no están tipificados como delitos de lavado de activos, según la Convención de Viena. Sin embargo, a través de los años, la comunidad internacional ha retomado el enfoque según el cual los delitos tipificados como lavado de activos deberían ir más allá del narcotráfico. Por tanto, el GAFI y otros instrumentos internacionales han ampliado la definición de la Convención de Viena sobre los delitos subyacentes, para incluir otros delitos graves. Por ejemplo, la Convención de Palermo exige a todos los países participantes que consideren como parte de los delitos de lavado de activos mencionados en dicha convención a la más amplia gama de delitos subyacentes (Art.2). En sus 40 recomendaciones para la lucha contra el lavado de activos, el GAFI incluye específicamente las definiciones técnicas y legales del lavado de activos, presentadas en las Convenciones de Viena y Palermo, y enumera 20 categorías establecidas de delitos que deben ser considerados como delitos subyacentes al lavado de activos.

El proceso de lavado de dinero pasa por ciertas ETAPAS:

1. Colocación:

Es el estudio previo del sistema financiero que debe hacer el agente del lavado, a fin de distinguir las agencias de intermediación financiera que resultan más flexibles al control de las operaciones que realizan sus clientes. Para, luego depositar en aquellas el dinero sucio y obtener instrumentos de pago como chequeras, etc.

2. Intercalación:

El agente del lavado intercala sucesivas operaciones financieras o comerciales utilizando los instrumentos de pago que recibió del sistema financiero en la etapa anterior de colocación. Con ellos la mayoría de veces, el agente va a adquirir inmuebles, vehículos, etc. Y luego estos bienes van a ser revendidos a terceros incluso por debajo de su precio, pero con una particular exigencia, que no sean pagados en dinero en efectivo, sino a través de cheques o mediante permuta con acciones u otro tipo de bienes.

3. Integración:

Finalmente, concluye el ciclo del lavado con esta etapa. Se realiza la inserción del dinero ya lavado por las etapas precedentes, en nuevas entidades financieras o su repatriación del extranjero.

Seguidamente, ser invertido en empresas legítimas, reales o simuladas, pero que están dotadas de sus correspondientes registros contables y tributarios, lo cual hará que el capital originariamente ilegal pueda expresar ahora una legitimidad ostensible y verificable frente a cualquier medio o procedimiento de control contable o tributario convencionales.

Según los especialistas de la Federación Bancaria Europea, posición que por lo demás coincide con la opinión de los expertos de la INTERPOL y de las Agencias Norteamericanas de Control de Drogas, solamente en la primera fase o etapa de colocación es posible detectar y descubrir eficazmente un acto de lavado de dinero.

Si el dinero ilegal logra penetrar el sistema financiero, resulta poco probable identificar, luego, con certeza, la procedencia ilícita de los bienes o capitales involucrados. Ello se debe, fundamentalmente, como ya se anotó, al hecho de que durante la etapa de intercalación las operaciones comerciales y financieras se ejecutan con extrema rapidez y variedad.