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El proceso de elección interno que realiza el PLD para escoger a los nuevos miembros al comité central de esa importante organización política está matizado por ciertas y ligeras afectaciones a la constitución de la república. Los partidos políticos según la carta magna deben sujetarse a los principios, garantías y derechos que la constitución establece. Algunos de esos principios que dispone la constitución son el principio de participación en igualdad de condiciones y el derecho a lo no discriminación por razones económicas. 

El derecho a la igualdad es el derecho de todos los seres humanos a ser iguales en su dignidad, a ser tratados con respeto y consideración y a participar con base igualitaria con los demás en cualquier área de la vida civil, cultural, política, económica y social. Todos los seres humanos son iguales ante la ley y tienen derecho a una misma protección y garantía ante la ley.

La discriminación ha de ser prohibida ya sea por motivos de raza, color, origen étnico, ascendencia, género, embarazo, maternidad, estado civil, familiar o de tutor, idioma, religión o creencia, opinión política o de otra índole, nacimiento, origen nacional o social, nacionalidad, estatus económico, asociación con una minoría nacional, orientación sexual, identidad de género, edad, discapacidad, estado de salud, predisposición genética o de otro tipo a alguna enfermedad, o por combinación de algunos de estos motivos, o en base a características asociadas con alguno de estos motivos.

Los recursos económicos que exhiben ciertos candidatos para llegar al CC es un indicador suficiente que va en detrimento de los candidatos y candidatas que no tienen recursos económicos. Las vallas gigantes y numerosas que colocan algunos candidatos y candidatas, el despliegue de publicidad radial y televisiva de ciertos competidores y competidoras es una muestra segura de la desigualdad que muestra el proceso interno del PLD.

La tarea de una organización política es corregir la desigualdad competitiva entre sus miembros y miembras. Es poner en las mismas condiciones a sus miembros y miembras para que puedan acceder a los puestos partidarios.

La competencia a lo interno para el CC no es justa ni igualitaria. Cómo puede competir en igualdad de condiciones un compañero o compañera con apenas una tarjeta de presentación con aquellos que poseen una maquinaria electoral como si fuera una candidatura a la presidencia de la república. Todo esto es una afectación a los principios constitucionales antes mencionados.

Creo que tal situación de desventaja pudo haberse evitado si se hubiese reglamentado por parte del órgano rector de este proceso. Fijando una eficaz vigilancia y supervisión para poner en práctica dicho reglamento que permita allanar el camino de la igualdad y la no discriminación para garantizar una competencia acorde con los principios constitucionales.

Tal situaciones fueron las que determinaron e indujeron al profesor Bosch a invocar la inmortal y famosa frase de “matadero electoral” cuando quiso definir un proceso político marcado por las mismas características que exhibe el hoy proceso interno del PLD.

Un elemento a destacar es que un proceso con esta naturaleza afecta también el derecho a la libertad de elegir o derecho a escoger libremente. Toda vez que los electores se ven influenciados a marcar no al que quisieran elegir por sus condiciones, talentos y virtudes sino al que le llegó por la masiva publicidad de los que tienen más poder para influir y modificar la intención del voto con dádivas y prebendas.