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Los casos penales en la República Dominicana reflejan un alto autoritarismo penal.

La sociedad dominicana refleja una alta dosis de autoritarismo penal y un absoluto desconocimiento de su Constitución, leyes y forma de cómo se administra la justicia penal. Afirmo esto porque los dominicanos cuando se está ventilando un hecho delictual o criminal ante la opinión pública lo único que piden a coro y a grito es ver preso al autor del delito, verlo tras la reja, verlo encarcelado y nada más.

Si el juez no deja preso al supuesto delincuente, entonces viene una andanada por parte de líderes políticos, intelectuales, juristas, religiosos, comunicadores, entre otros, que lo han señalado como el culpable, entonces el juez es malo, corrupto, y que el sistema penal no sirve, en fin que esto se daño.

Esta posición de estos dominicanos refleja una fuerte aptitud de autoritarismo penal. Entienden que si el autor del delito no está preso no hay caso penal y que si no está encerrado no hay proceso penal. Pareciere que estando el imputado preso se sienten mucho más felices. Es como prohijar una alegría y una felicidad idéntica a la que la gleba romana percibía en los famoso circo de gladiadores que se celebraban en el coliseo romano.

Del mismo modo con esta posición autoritaria se refleja una fuerte incapacidad y compresión de la constitución y demás leyes de corte penal. Esos críticos y desconocedores no se han dado cuenta de que la Constitución y demás leyes penales disponen que la libertad es la regla y forma jurídica natural del autor de un delito, y que la prisión tiene un carácter excepcional. Solo se acude a ella cuando las demás medidas restrictivas de derechos han fracasado.

La constitución y la ley penal dominicana disponen que el autor de un hecho penal cuando se está investigado, cuando se está en la fase preparatoria no se debe apresar en  principio, y que mientras se es investigado deberá esperar su juicio, en libertad, no preso. Eso es lo que dice el bloque de constitucionalidad y la ley penal. Los casos penales se resuelven estando libre el imputado.

Si un imputado esta libre eso no significa que el caso se cayó, o que no pagará con su pena o que haya impunidad. Todo lo contrario, esto lo que refleja es un fiel cumplimiento con la constitución y las leyes penales. A esto se le suma de que el Estado es más fuerte que el individuo acusado, y por tanto se la arregla mejor para buscar las pruebas y elementos que lo inculparán. Un imputado preso se le hace más difícil preparar su defensa y en consecuencia su derecho al ejercicio de defensa se ve disminuido.

Cuando un juez no deja preso al imputado es porque existen numerosas razones constitucionales y jurídicas. Si un juez deja a un imputado preso porque lo van a criticar o por presión actuó no conforme a la Constitución. 

Es tan corrupto el juez que deja preso a un procesado por miedo, o por presión, como aquel que recibe dinero para no condenarle. 

Un juez no está para complacer a la gleba o aquellos que sienten satisfacción por que metan preso a un imputado. Los jueces están para cumplir con la constitución y la ley. Los jueces no se legitiman en los poderes de mayoría; los jueces tienen un carácter contra mayoritario y, a veces, pueden adoptar decisiones que, aun no sean del agrado de uno o de muchos sectores o, incluso frente a una mayoría aplastante, no por eso, han de constituir ni ser tenidas, necesariamente, como decisiones arbitrarias, injustas o infundadas y que generen duras criticas.

Cuando se pide que dejen preso al imputado antes del juicio es porque se entiende que es culpable. Ninguna sentencia sería justa, donde la presunción de culpabilidad sea el punto de partida, que es lo que se denomina “Linchamiento Mediático”. Se parte de la presunción de inocencia no de culpabilidad.

Las críticas y las posiciones en contra del funcionario en una democracia son buenas y no deben perecer, lo malo es que se hagan sin conocimiento causa, que se hagan distorsionando la realidad constitucional y legal.   

“allí donde los jueces tienen miedo, los ciudadanos no deben dormir tranquilos” y menos mal hacen los delincuentes, que un mal juez.