En nuestro país ha ido creciendo vertiginosamente el flagelo del sicariato. 

Los sicarios (cuchilleros u hombres de daga) eran los Zelotes, nacionalistas extremos en los tiempos de la guerra judío-romana (66-73 d. C). En manifestaciones públicas apuñalaban a sus contrarios con la excusa de “patriotismo”.

Hoy el sicario es un asesino asalariado. Aunque el sicariato está más vinculado a acciones del narcotráfico recientemente estamos viendo que por cualquier quítame una paja un individuo contrata a un sicario, tan desalmado como él,  para que sesgue la vida a otra persona.

El sicariato es un árbol carnívoro al que hay que atacar por las hojas, las ramitas, las ramas, el tronco y la raíz. Combatirlo todo de un solo para que pueda morir. 

En eso se debe aunar las fuerzas de las autoridades militares, civiles, políticas, eclesiásticas, educativas pero también del que está en una oficina, del obrero, del ciudadano común cada quien desde la posición en que se encuentre. Todos tenemos la responsabilidad de influenciar en un niño o niña, en un o una adolescente, en un o una joven, en un adulto o adulta la elección por lo correcto a pesar de la situación económica, social o emocional que este viviendo.

Ojalá los Medios de comunicación y algunas empresas entiendan y asuman el papel tan importante que poseen en ese juego sicológico de promover una vida happy en la que todo es fácil de conseguir y uno vale por los bienes, los carros que tiene y  la marca de la ropa que viste. El mensaje entre líneas que emiten es, haz lo que sea para conseguirlo.

De ahí que las opciones son la política sucia, el narcotráfico, el sicariato, la corrupción desde cualquier esfera y para muchas niñas el sueño de llegar a ser una  Sobe cualquiera, sin escrúpulos pero con una elegancia impecable y un excelente gusto por la moda.

Despertemos, hasta que no empecemos a cambiar el seno de la sociedad que es la familia,  desde la casa enseñar a los niños y niñas a perdonar y a pasar por alto las ofensas el respeto a la vida se irá perdiendo más de lo que ya está.

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.  Efesios 4:26-28

"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete." Mateo 18:21-22

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.