En este mes se conmemoran varias efemérides. Las más notables para mí son el Día Internacional de la Paz y el Día Nacional de la Biblia. 

La Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 55/282 del año 2001 determinó que cada 21 de septiembre se celebre el Día Internacional de la Paz. 

En el país, en 1984 se instauró mediante la Ley 208-84 la celebración el 27 de septiembre de cada año del Día Nacional de la Biblia.

Es curioso que ambas conmemoraciones sean en el mismo mes. Lograr la paz de una nación o mundial está en el discurso de cada presidente, de una joven modelo y en el de organizaciones de alto alcance global. El ser humano anda en busca de paz. La persigue, la anhela con desesperación, como quien se encuentra sediento en un desierto.

El que está en un trabajo cuando llega a su casa quiere encontrar paz y si no la halla ahí entonces sale a otro lugar a buscarla. Pero la gente necesita más que un momento de tranquilidad, paz interior. Erróneamente las personas creen que obtendrán esa paz solo cuando tengan una casa propia, o un mejor empleo, o culminen los estudios, o su conyugue cambie, o se mude el vecino o varíe la situación adversa en la que estén envueltas.

Pero la Biblia que es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Dice, que Jesús nos dejó su paz, y no como el mundo la da. La paz de Dios no depende de las circunstancias que estemos viviendo sino que, sobrepasa todo entendimiento. Guarda en tranquilidad y reposo el corazón y la mente.

El agua que puede saciar a aquel sediento en el desierto se encuentra en la fuente de vida que es la Palabra de Dios. La paz interior que desea el ser humano, a veces con frenesí, solo puede ser hallada en las delicadas páginas pero de contenido contundente y transformador de las Sagradas Escrituras.

Os animo para que en este mes y siempre enriquezcan vuestro intelecto y sacien vuestras almas de paz leyendo y estudiando la Biblia porque “ Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 2 Timoteo 3:16-17

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