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Santo Domingo, RD:- En mi pasado artículo defendí la importancia de una educación humanística, de un sistema educativo que promueva la experiencia del teatro y de las artes. Este tipo de educación no es sólo responsabilidad de las escuelas y las universidades, porque la auténtica educación debe trascenderlas para impregnar la vida cotidiana de la ciudadanía.

Por esta razón, el Estado tiene la responsabilidad de de construir y sostener, además de los centros educativos convencionales, espacios públicos para la experiencia del arte. En nuestro país existen algunos de estos espacios, específicamente en la capital de la nación. Rindo homenaje a algunos de los más destacados:

Cinemateca Dominicana: De naturaleza estatal, la principal sala de cine de nuestro país, remozada y activa, mantiene funciones diarias (a excepción de los lunes) mostrando lo mejor de la cinematografía mundial. Ciclos de cine europeos, asiáticos, clásicos y contemporáneos forman parte de la cartelera semanal.  Así, nuestra cinemateca constituye uno de los espacios artísticos más importantes de la nación, un lugar para la recreación y la reflexión en el vitalizante entorno de la Plaza de la Cultura.

Teatro Guloya: De naturaleza privada con algún apoyo estatal. En el corazón de la zona colonial, Guloya es el espacio emblemático del teatro independiente. Durante años, en su íntima sala se presentan obras clásicas y contemporáneas, creaciones de crítica social que no sólo constituyen una experiencia placentera, sino también una invitación a la reflexión crítica.

Sala cultural del Banreservas: El espacio cultural del banco del Estado Dominicano, situado en la zona colonial, se ha convertido en uno de los lugares de mayor dinamismo cultural del país. Casi a diario, se presentan allí: Conferencias, recitales, conciertos y todos los martes, un cine club dedicado a lo mejor del cine clásico. 

Sala de teatro Las máscaras: También situado en la zona colonial, la pequeña sala situada cerca del teatro Guloya, se ha convertido en otro espacio emblemático para quienes disfrutan el teatro alternativo. Allí, cada fin de semana se puede disfrutar de un espacio de diversión que nos hace pensar sobre la existencia, las relaciones humanas y el sentido que le damos a la vida.

Novo Centro: De naturaleza privada, situado en una de las principales plazas comerciales del país, Novo Centro constituye un conjunto de cinco salas dedicadas de modo exclusivo al cine independiente, o cine de autor. Todos los días, se presentan allí tres funciones por sala a las que se puede asistir sin saber previamente cuáles serán los filmes a exhibir, a sabiendas de que todos tendrán un mínimo de calidad artística.

Más espacios como éstos son necesarios. Ojalá, se expandan a todos los rincones de la nación. Mientras tanto, enhorabuena a los quijotes culturales que sostienen los que ya existen.