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Una vez más se demuestra que el que mucho habla mucho yerra, el actual Vicepresidente de la CDEEE, que no merece ni que mencionemos su nombre por respeto a nosotros mismos, si conociera la vergüenza aun que sea ajena ya no estuviera en esa posición, porque este pueblo lo abomina, no porque odia a la gente, sino porque él se ha hecho odiar por todos.

Yo sobrepaso los 40 años de edad, y en todo el trayecto de mi vida, desde que tengo discernimiento, lo que otros llaman uso de razón, no había pasado por la empresa eléctrica tanto oprobio, la maldición no se presentaba en esta empresa, el país está atravesando por  de la crisis eléctrica más aguda de su historia, queda demostrado que el Estado como tal no es el mal administrador, sino más bien que ha caído en manos inapropiadas, con la llegada de ese sujeto a la administración eléctrica el futuro del país se conduce por un camino inclinado y resbaladizo, cuyo futuro seguro es el abismo.

La micro, pequeña, mediana y hasta las grandes empresas están sumergidas en un atolladero cada vez más complicado, en virtud de que sin  energía eléctrica de ninguna manera una nación podría enquistarse en el desarrollo. Debe servir  de ejemplo a los futuros presidentes el hecho de nombrar en una función pública a uno del sector privado que sólo tiene como estímulo defender sus propios intereses personales.

Esta es una gestión fracasada, fallada, fallida y fuñida, sin posibilidades de reivindicarse, porque es a los dominicanos a quienes les duele este pueblo, no así a los foráneos o extranjeros que están al frente de lo nuestro; como es el caso de los Ejecutivos de EdeEste, mientras los buenos y brillantes  técnicos que tiene el país se quedan sin empleo y los extraños devengando lujosos sueldos en dólares que mandan para sus respectivos pises.  “Cosa verede”, dijo Sancho Pansa.

Rebosante de risa y de alegría debe estar en estos momentos uno de los mejores Ejecutivos que han pasado por esa empresa, si no el mejor, hago referencia al Ing. Redames Segura, ya que esta pésima gestión que lo embarró, ahora  le  limpió, ¡que vuelva Radames!, al infierno marranozini.